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ENRIQUE GARCÍA

ENRIQUE GARCÍA, EXPRESIDENTE DE CAF:

¨Bolivia debe transitar del modelo de ventajas comparativas tradicionales a uno de ventajas competitivas¨

El expresidente ejecutivo de CAF, Banco de Desarrollo de América Latina, analiza el comportamiento económico de la región latinoamericana, de modo general y se detiene en el boliviano de modo particular.

Enrique García Rodríguez fue ministro de Planeamiento y Coordinación del país y jefe del gabinete económico y social entre 1989 y 1991. También se desempeñó como gobernador por Bolivia en el grupo del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Fondo Financiero de la Cuenca del Plata.

Su trayectoria por organismos internacionales y los grados académicos obtenidos, le permiten efectuar un análisis respecto de la inserción de Latinoamérica en los negocios internacionales.

García habló en exclusiva con LIBRE EMPRESA, analizando el decurso de la economía hispanoamericana y los caminos que debería seguir si quiere lograr una convergencia con los países más desarrollados.

 

¿Cuál es la forma en que debe actuar América Latina?

Ningún país o región en el mundo que no actúa con una visión externa en términos de inversión, financiamiento, de comercio y tecnología no avanza, al margen de las ideologías políticas que puedan existir, pero al mismo tiempo este tema no debe verse de forma aislada, sino que es un componente muy importante dentro de la estrategia de crecimiento económico de calidad y que puede ser un factor muy importante para la inclusión social, el empleo y el mejoramiento de la calidad de vida.

Esa discusión es la que planteo y muestro que América Latina no obstante los avances que ha tenido a través de las últimas década y particularmente en la etapa de inicios de este milenio con el súper ciclo de las materias primas y que ha tenido un buen crecimiento y no sólo eso, ha habido inclusión social, clases medias, pero ahora estamos con el viento en contra. El contexto internacional es diferente y hay que preguntarse cómo nos comparamos y que desafíos tenemos a futuro.

 

¿América Latina se podrá recuperar del ciclo de desaceleración?

Afortunadamente, la situación de América Latina comparada con la crisis que tuvo en los 70 con la deuda, la década perdida que hubo, ahora ha bajado su crecimiento, pero no está mal, evitando incluir en el dato el caso de Venezuela que puede distorsionar las cifras. Pero la realidad es que el crecimiento económico de la región, de 2,5% y 3% en promedio, es insuficiente y cuando estuve presidiendo CAF, hicimos un estudio hace tres años para contestar a la siguiente pregunta ¿qué necesita América Latina para lograr una convergencia en términos de ingreso con los países industrializados y al mismo tiempo que permita no hacer caer los logros en inclusión social y en las clases medias? Y la respuesta es que el crecimiento mínimo de 5 a 6% anual es indispensable si se quiere que en los próximos 30 años no haya una convergencia precisamente, pero se aproxime, eso como número uno.

 

¿Y como número dos?

No es cualquier tipo de crecimiento, porque el que hemos tenido tradicionalmente en América Latina es basado en el modelo de ventajas comparativas que se sustenta en que en el momento en que las materias primas como los minerales, petróleo están arriba hay mucho crecimiento, pero mientras que baja hay una caída. Se ha creado una dependencia de los commodities. El mensaje que doy, desde hace muchos años es que América Latina tiene que transitar de ese modelo de ventajas comparativas tradicionales a uno de ventajas competitivas donde no sólo dé un valor agregado a las materias primas, sino que incursione en nuevos campos, basados en tecnología, en innovación y ahí es donde se insertan los negocios internacionales, ese es el core (centro).

¿Para trabajar en las ventajas competitivas, en innovación y tecnología, en qué se debe invertir?

Hay varios temas críticos que hay que tener en mente. Primero, uno es invertir en infraestructura en todo sentido: logística, energía, carreteras, infraestructura en las nuevas tecnologías, digital, entre otras.

En segundo lugar es importantísimo no sólo la educación, sino las habilidades, que es un tema que sirve para que la gente se adecue a las realidades del mundo actual y de lo que viene y está en marcha, es decir la cuarta revolución industrial, teniendo gente preparada para esa nueva forma de interactuar, sino se quedarán fuera.

Tercero, tener instituciones en el ámbito público y privado que sean eficientes, que estén modernas, transparentes y dentro de todo esto está lo que tiene que ver con la transformación productiva, donde la productividad y la competitividad son temas claves para que un país y una región puedan tener una gama de productos y servicios que tengan capacidad de ser insertados en el mercado internacional, ya que el mercado propio es muy pequeño.

Hay que incentivar la academia, promover los negocios internacionales, la inversión extranjera, transferencia de tecnología, joint ventures, la posibilidad de insertarse en cadenas de valor.

 

¿Qué se avizora para la cuarta revolución industrial?

En esencia el tema digital, los robots, la inteligencia artificial, se están imponiendo. Y es allí donde se deben aprender nuevas habilidades. Si te quedas con la educación tradicional, que es importante y hay que comenzar por ahí para que los ciudadanos estén preparados, la universidad tradicional no es suficiente y hay que crear habilidades que no sólo se logran en el mundo académico, ya sea del colegio o la universidad, sino que es permanente. Las empresas tienen que dar oportunidades a su fuerza de trabajo para ponerse al día y poder trabajar en las nuevas maneras de producir.

En términos generales, el país ha tenido un proceso de estabilidad macro económica que se origina en los años de la híper inflación de los 80. Todos los gobiernos, desde 1985 Paz Estenssoro, Paz Zamora, Bánzer, incluyendo al del presidente Morales, han tenido una virtud: han mantenido los principios básicos del manejo macro económico prudente. Consecuentemente, Bolivia es un país que continúa siendo un país con un crecimiento razonablemente bueno, baja inflación, no tiene un problema con sus reservas internacionales, son altas para el tamaño, no obstante han disminuido.

 

¿La baja de las reservas internacionales es preocupante?

Cuando yo asumí como jefe del gabinete del ministerio de planeamiento y coordinación en Bolivia, en 1989, las reservas internacionales de Bolivia ese día eran negativas en $us 250 millones. Hace dos años estas reservas llegaron a $us 16 mil millones, el 50% del PIB, han bajado a la mitad, a ocho mil, pero sigue siendo un nivel alto. 

 

¿Y en cuanto a la deuda externa?

Evidentemente ha subido, pero Bolivia no tiene problema, lo tuvo. Su porcentaje de deuda externa está por debajo del 30% del PIB, contrario a lo que han tenido otros países. Hoy no tiene un problema pero lo puede tener. 

Monica Briançon Messinger

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