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Construcción

Insumos para construir

desaceleran, pero no dejan de crecer

El crecimiento del sector constructor continúa, pero con menos ritmo. En Cochabamba y Santa Cruz se registra un avance que oscila entre 7 y 8%, menor con relación a la gestión anterior

Escribe: Luzgardo Muruá Pará

Aun cuando las cifras pronosticaron una posible desaceleración en el rubro de la construcción, éste sigue remando y logrando réditos que sólo se consiguen con esfuerzo, innovación y creatividad, según lo refleja el costo de los materiales de construcción.
Lo bueno es que, en razón a la experiencia adquirida de los emprendedores en este rubro, el segundo semestre siempre suele subir un poco más, lo que supone un alivio para los empresarios que se mantienen expectantes a este fenómeno.
De acuerdo con Vladimir Campero, ejecutivo de Importadora Campero, el acero se mantiene estable, con la aclaración de que a fines de 2016 y a principios de año tendió a subir. Es decir, en ese entonces la tonelada llegó a costar $us 900, ahora roza los 850.
“El precio del acero se mantiene estable y no creo que suba mucho hasta fin de año”, señala Campero.
Este comportamiento del principal insumo de la construcción obedece no sólo a la dinámica de la economía nacional, sino también a la del vecino Brasil, que es de donde se importa el 80% del acero, cuya tendencia es a elevarse.  
Así lo expresa Raúl Mier, gerente regional de Las Lomas, otra de las empresas más importantes que provee fierro y acero para el rubro de la construcción en Cochabamba y el interior del país.
“Este 2017 ha estado relativamente estable, con pequeña tendencia a bajar, debido al comportamiento del mercado de Brasil”, señala Mier.
“Tal vez el segundo semestre vaya a subir un poco el precio, pero no debería. Lo más saludable es que se mantenga en un precio razonable”, señala al indicar que, sin embargo, los costos de importación han subido entre 1 y 2%.
Cabe señalar que el acero de construcción en barra es el producto estrella que importa del vecino país.
Esta declinación en las ventas del acero ya se arrastra desde 2015, cuando decrecieron en un 4%, debido a tres factores: la caída del precio internacional del barril del petróleo, la caída en los precios de los minerales y el ingreso de nuevos competidores en el mercado nacional como China, Perú y Sudáfrica.
El comportamiento en 2016 fue similar y este 2017 no ha cambiado significativamente.

Sigue, pero lento
Otro producto básico en el rubro de la construcción son los ladrillos y las tejas, cuyo movimiento ha disminuido en razón a diversos factores.
“Ha habido desaceleración debido a la baja inversión pública y el no desembolso en proyectos importantes por parte del Gobierno”, señala Javier Tapia, gerente comercial de Incerpaz, una de las empresas líderes que ofrece estos productos.
Pero semejante a sus pares del hierro y el acero, asegura que “el crecimiento sigue, pero con menos ritmo”. Es más, podría decirse que en Cochabamba y Santa Cruz el crecimiento oscila entre 7% y 8%.
“Sin embargo, es menor con relación a la gestión anterior, debido a la falta de circulante”, explica.
Otra causa es que varios proyectos públicos han quedado a medias, situación que se ha sentido con mayor énfasis a principios de año. No obstante, “desde mayo hay más dinamismo”.
Según Tapia, si se compara dicho comportamiento con la gestión 2016, este año la demanda bajó un 5%, lo cual afectó al rubro, pero no de manera significativa, pues las empresas debieron responder con estrategias creativas, ampliando y diversificando las líneas de producción, además de ampliar las coberturas en las provincias.
Asimismo, respecto de las líneas masivas como el ladrillo con seis huecos, ha habido una sobreoferta, pero eso ha motivado a despertar la creatividad para no decaer más de lo previsto. De hecho, “hay una buena perspectiva a partir de agosto”, confía Tapia.
Las coincidencias respecto de la leve desaceleración, para Vladimir Campero, es que varios de los proyectos estatales no han sido consumados, además del no desembolso de sumas importantes, lo cual afecta a todos los proveedores.
“Este fenómeno se inició en 2016 y en 2017 se ha sentido con mayor fuerza. No obstante, el segundo semestre, históricamente, tiende a ser mejor que el primero”, asegura Campero.
Eso sí, la demanda ha bajado con relación de 2016 en un 5%, “pero es cíclico, baja el primer semestre y sube el segundo”, explica.

Productos chinos
Es un hecho que desde 2014 ha comenzado a ingresar acero de otros países como China, México, Turquía y Perú, pero en el caso de Cochabamba no ha incidido de manera importante, pues este material es destinado a mercados como La Paz y Oruro.
“Ocurre que el consumidor cochabambino es más exigente en cuanto a verificar la calidad de los productos y los servicios, por eso no se han posicionado los  productos provenientes de China”, refiere Vladimir Campero.
Es más, su importación proveniente del gigante Brasil se mantiene en volúmenes, lo que no da lugar a productos de otros países.  
Para el gerente regional de Las Lomas, el ingreso de fierro de China ha afectado sólo un poco al mercado del interior del país, no así al de Cochabamba ni al de la empresa como tal, pues la importación sigue siendo de Brasil, lo que garantiza cada uno de los productos.
“Es un tema muy sensible debido a la calidad de los productos chinos, pero nosotros nos mantenemos con la misma importación de calidad proveniente del Brasil”, sostiene Mier Rivas.
De hecho, los productos chinos que sí han invadido el mercado son los que tienen que ver con los productos de PVC y cañerías.
Mier concuerda en que se sintió un poco la baja en la demanda, eso debido a la economía nacional, lo que significa que “no es el mismo ritmo que 2016, pero no es mucha la diferencia respecto de este 2017”.

Expectativa
Sin duda, el crecimiento en el rubro de la construcción se ha frenado un poco, pero no ha dejado de crecer, situación que conlleva a esperanzar que hasta fines de esta gestión los números podrían cuadrar mejor.
Eso sí, “el Gobierno debe fomentar con mayor decisión a la industria, pues la baja en el sector inmobiliario se debe precisamente a que se descuidaron las inversiones”, analiza por su lado, Johnny Rivera Torrico, gerente propietario de la ferretería Casa y Construcción, situada en la avenida Beijing y Tadeo Haenke.
Respecto de la demanda, Rivera Torrico señala que ha bajado en un 15% en Cochabamba, mientras en Santa Cruz llegó a un 20%.
Por eso, Rivera Torrico es de los empresarios que piensa que el rubro pudo haber bajado más, de no haber sido el colchón financiero de las remesas y de actividades que no están ligadas precisamente a lo legal.

Competencia agresiva
Como en todo, el factor de la competencia aparece en los momentos más álgidos de la economía, lo que supone despertar la creatividad y apostar por la innovación.  
Es el caso de Incerpaz, que ante la competencia agresiva en precios, rompió  los esquemas de sus productos tradicionales y apostó por reajustar sus precios. Por ejemplo, el ladrillo que llegó a costar Bs 1.000 el mil, ahora se puede encontrar hasta en Bs 900. La teja cerámica que antes estaba en Bs 2.000, ahora está en Bs 1.950. El pavimento cerámico oscila entre Bs 1.450 y 1500 el mil.
Según datos de ferreterías pequeñas y medianas, en cuanto al tercer producto elemental, el cemento, en su momento más alto llegó a Bs 58, ahora oscila entre 55 y 56 bolivianos. Es más, precisamente debido a la competencia, se puede encontrar cemento Itacamba en Bs 53.
Tradicionalmente el principal proveedor ha sido Coboce, pero ahora ha ingresado con fuerza la competencia de Fancesa y Cemento Camba.

Proyectos urgentes

Para los importadores de insumos, es fundamental que se consoliden proyectos de magnitud tanto por parte del Gobierno central como del municipal, para acelerar nuevamente la economía en la construcción.

En el caso de Cochabamba, “crecerá si se aprueba la Ley Municipal de Crecimiento Vertical”, proyectado para fines de este año, pues hasta ahora han prevalecido los emprendimientos privados, según Vladimir Campero.

De todas formas, un elemento que continúa generando movimiento económico en el rubro de la construcción son las remesas y la migración interna, lo cual es positivo. “Lo que tiene que suceder es incentivar a que se construya más”, expresa tajante Campero.

Además, no se ha satisfecho el déficit habitacional en Bolivia, razón que hace prever que la demanda de insumos si bien no crecerá de manera espectacular, sí lo hará de modo considerable.

Lo cierto es que ese déficit habitacional alcanza a unas 130 mil viviendas. Y esto se torna aún más atractivo cuando se sabe que el Estado pretende bajar hasta el 2020 a 60.000 dicho déficit. Entonces, a impulsar este rubro se ha dicho.

 

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