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Pablo Soto, el maestro de la construcción

Casi nadie tiene un recorrido de vida profesional como este ingeniero que ha dedicado más de la mitad de su vida a proporcionar soluciones habitacionales a la familia cochabambina y boliviana que trabaja y produce y que a su vez demanda confort, belleza y funcionalidad.

De pocas palabras y poco afecto a las entrevistas y a los flashes, pero innovador e impetuoso como él solo cuando se trata de diseñar y levantar un edificio al cual, sin importar el tamaño, coloca alma, vida y corazón a cada una de sus obras, simplemente con la premisa de que el cliente se merece lo mejor, aspecto que como ninguno lo ha catapultado como ‘el maestro de la construcción’ de Cochabamba y acaso de otros departamentos.

“Queremos que caminen por el Condominio Ubuntu y paseen por el amplio jardín, antes de que entren a sus departamentos. Creo que si ven jardines hermosos pueden no sólo recrear la vista, sino oxigenarse”, expresa Pablo Soto Quiroga, que trae consigo 40 años de trayectoria profesional y 162 obras ejecutadas en Cochabamba, que son un 90% del total en la ciudad.

También ha construido obras en Santa Cruz y Trinidad, adonde llevó la innovación de la edificación en altura, un espacio poco caracterizado por tener elevaciones verticales.

“Hicimos condominios con mejores condiciones que las habituales, como por ejemplo una gran piscina y áreas de juego para niños, así como parqueos y seguridad para los habitantes, pensando que en Trinidad la idea no era competir con los profesionales arquitectos destacados de la región, sino innovando en un nuevo sistema de vida que dé solución a un problema evidente en esa ciudad, la falta de servicios de alcantarillado y agua, siendo el primero espantoso”, recuerda Soto Quiroga.

Comenta que en muchas de sus obras tratan de establecer buenos modelos que sirvan de ejemplo para que otras personas no sólo los sigan, sino que los mejoren e innoven en cuanto a tecnología y calidad para el usuario final.

“Nuestras obras en general no se guían por un objetivo económico, sino por una realización profesional y personal. Hago una relación cuando un artista pinta un cuadro ¿qué está buscando? Hacer el cuadro más hermoso de su vida, pero no está pensando en cuánto lo va a vender. Ése es nuestro sentimiento de trabajo y queremos lograr mucho orgullo en cada obra que hacemos y considerar a cada obra como especial”, subraya dando a notar que la pasión por construir lo empuja a ser cada día mejor.

Sigue soñando tal como lo hiciera hace cuatro décadas cuando construyó su primer edificio. Su mirada lo delata por ese brillo especial que surge en sus ojos cuando está describiendo alguno de sus tantos proyectos que se trae entre manos.

 

Carrera profesional

Tiene la misma energía a sus 70 años que cuando cumplía 40 o 30, y confiesa que su secreto es tener a Dios de su parte, es decir, deposita su absoluta confianza en las manos del Hacedor, mientras él se dedica simplemente a ejecutar cuanto edificio o condominio proyecte.

Se tituló de ingeniero en Chile y ha ejercido su profesión en el territorio boliviano moviéndose entre terrenos, cimientos, pilares, lozas, paredes, colores, accesorios, decoración, en fin, incluso arte.

Pero no sólo es un hombre que ejecuta, sino también comparte su conocimiento. Muchos profesionales, ahora ingenieros titulados, estuvieron en las aulas con Soto Quiroga, aprendiendo sus modelos de construcción y las innovaciones que ha ido desarrollando hasta tener un sistema y un estilo propio.

Autoexigente sin remedio, espera la misma entrega de su equipo humano a quien le confía el desarrollo de sus ideas. No habla mucho y maneja cautelosamente sus datos.

Sin embargo, a la hora de describir una obra, abunda en detalles. Pasea su vista sobre un plano como si estuviera en un parque de diversiones. Y si en ese preciso momento nota algo que puede ser modificado, no tiene problema en tomar su lapicero y trazar una nueva piscina o añadir un armario más en uno de los dormitorios de algún apartamento.

Siempre busca acomodarse a las necesidades del cliente. Una de las principales anécdotas que recuerda fue la venta récord en un día del edificio Marbella, que ni siquiera tenía las excavaciones para los cimientos, pero las personas confiaron en su pericia profesional comprando los 50 departamentos en 24 horas.

 

La constructora

Su empresa se llama ‘Soto Quiroga Construcciones’, la cual genera empleo a un gran ejército de trabajadores que gira alrededor de las 700 personas, “cada quien ubicado exactamente en su lugar dentro del amplio espectro de la especialidad”, remarca Soto.

Es considerada la empresa de construcción más grande de Cochabamba, puesto que, si bien son 700 los empleos directos, es muy posible que esta cantidad se duplique con empleos indirectos.

Son mimados por las casas comerciales de sanitarios, griferías y revestimientos, ya que mucho antes de que las colecciones salgan al mercado, con seguridad ya han sido ofrecidas a Soto, para que las pueda disponer en sus departamentos, con lo que garantiza no sólo una alta calidad de los mismos, sino que siguen la última tendencia en decoración.

Para el 2020 e inicios de 2021 entregarán dos obras importantes: el condominio Ubuntu y Villa Fratterna, hogar senior para personas mayores de 50 años, con lo que trae a Bolivia el concepto de co housing.

 

Condominio Ubuntu

Ubuntu es una palabra africana. Significa confraternidad, solidaridad y lealtad. Esa es la filosofía que guía a dicha construcción que pretende, como esencia, guiar a quienes vayan a morar en uno de los 306 departamentos distribuidos en dos torres.

Es una obra muy especial, pues se trata del primer edificio ecológico de Bolivia porque, en primer lugar, se ha propiciado la conservación de la naturaleza, la protección de los recursos naturales como el agua y el ahorro de energía eléctrica, así como asegurar las mejores condiciones para los habitantes.

El condominio responde a un concepto mundial de edificios green (verde) que busca la certificación como edificación ecológicamente sustentable con la implementación de criterios como el ahorro por medio del reciclado de aguas grises para el riego de áreas verdes, ahorro de energía a través de iluminación Led y el uso de energías renovables como la energía solar.

El agua será provista por un sistema propio de plantas de tratamiento potable y tendrá jardines verticales, convirtiéndose en el prototipo de la construcción del futuro.

“Hemos abarcado más áreas verdes, pero hemos recuperado espacio construyendo hacia arriba. Hay más vegetación. El terreno tiene 5.000 m2 y la construcción alrededor de 2.400 m2, es decir, se está dejando libre más de la mitad”, explica el constructor Soto.

Son dos torres, la sur y la norte. La primera tendrá 25 pisos de departamentos, la norte 20; los 11 primeros están destinados al área de los parqueos, con una capacidad para 350 movilidades, luego vienen los departamentos.

 

Villa Fratterna

La idea de este condominio es que las personas de más de 50 años (+D50) tengan una mejor calidad de vida, se integren, hagan amigos y tengan servicios de alta calidad, con detalles que resalten su personalidad y satisfagan sus gustos.

Se trata de una nueva tendencia, pionera en el país, porque quienes vayan a vivir allí tendrán a disposición actividades que promuevan una cultura de convivencia mediante el uso de módulos de servicio, entre ellos salón de té, salas de zuma y yoga, talleres de teatro, música, danza, club del libro y una sala de cowork.

También tendrá un centro de emergencias médicas con profesionales de diferentes especialidades como médicos, fisioterapeutas y enfermeras.

El proyecto consta de siete torres, cada una de ocho niveles, con departamentos de uno o dos dormitorios para personas solas, parejas de esposos, hermanos, hermanas, amigos y amigas que pasen la cincuentena.

“Queremos fomentar la integración, la colaboración entre vecinos, el compañerismo y los lazos sociales”, remarca Soto.

Con todos, si usted o algún viajero camina por las calles de Cochabamba y se topa con agraciados edificios o preciosos condominios que parecen de otras patrias, con seguridad poseen el sello de Pablo Soto Quiroga, el maestro de la construcción.

Monica Briançon Messinger

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