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HECHO EN BOLIVIA

China debilita la cruzada del “Hecho en Bolivia”

Los productos chinos ganan demasiado terreno en la preferencia de los bolivianos, a pesar de que a inicios del tercer milenio una intensa campaña trató de transformar los hábitos de consumo para inclinarlos hacia la producción nacional.

Desde hace 18 años, la campaña Hecho en Bolivia busca generar orgullo en la población boliviana para que sea ésta la principal consumidora de los productos manufacturados en el país.

Un 3 de agosto de 2001, la cruzada nacional “Consume lo Nuestro - Hecho en Bolivia” entró en vigencia, lanzada desde la Cámara de Industria de Cochabamba (CDI), con su entonces presidente Javier Artero Pereira a la cabeza, en respuesta a una alternativa para formular una nueva visión industrial que llevara al país a salir de la aguda crisis económica en que se encontraba.

Desde ese entonces, muchas industrias hicieron eco de la campaña y comenzaron a utilizar el sello Hecho en Bolivia, diseñado por  los alumnos de la carrera de Diseño Gráfico de la Universidad Privada Boliviana (UPB), bajo la docencia de Jaqueline Artero de Iturricha.

La primera industria que usó el sello fue la Compañía Papelera Mendoza (Copelme) y luego otras como Criollita, Bodegas Barderó y Proalbo.

“Javier Artero promovió iniciar la campaña Hecho en Bolivia - Consume lo Nuestro, Emplea a los Nuestros; fue un logro de alcance nacional que fijó una corriente ciudadana para promover la sustitución de importaciones y promover productos hechos en el país; iniciativa regional que se convirtió luego en una campaña nacional. Su compromiso con esta campaña dejó un legado valioso para las nuevas generaciones del país”, explica Tania Claros, presidente de la CDI.

Sin embargo, la campaña parece no haber prendido lo suficiente en los hábitos de consumo de los bolivianos, porque de acuerdo a datos proporcionados por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Bolivia experimentó un déficit comercial de $us 704 millones en los primeros cinco meses del 2019, debido a que las exportaciones cayeron un 9% mientras que las importaciones crecieron un 6% comparado con igual período de la gestión 2018. Y si bien las compras hechas por el mercado interno no son posibles de equipararse con las exportaciones que se realizan a otros países como Brasil y Argentina, que básicamente compran gas boliviano, sirven, en este caso, para establecer una base comparativa con lo que sucede en el mercado interno.

 

Evolución de la campaña

Un primer momento memorable fue la campaña mediática realizada para la promoción e impulso del sello distintivo, que generó gran impacto y duró dos años, entre 2002 a 2003. A este impulso le siguieron distintas promociones, como un stand en la Feria Internacional de Cochabamba o el obsequio de poleras, gorras y otros elementos con el sello.

Andrea Guzmán, ex directora de Relaciones Públicas de la CDI, destaca que en ese tiempo las personas se sentían orgullosas de tener un “sticker pegado en sus autos que decía Hecho en Bolivia”.

Luego pasaron varios años donde la campaña perdió fuerza, hasta que se decidió fortalecer el uso del sello mediante el registro de marca y una vez cumplidas las disposiciones establecidas por la Ley de Marcas, y la decisión 486 de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual SENAPI otorgó a la CDI el derecho exclusivo de utilizar el sello de acuerdo al artículo 155 de la Decisión 486 de la CAN, mediante Resolución 3260 – 2013 del 26 de julio de 2013. 

En diciembre de 2015, el presidente Evo Morales presentó el movimiento denominado Hecho en Bolivia para fomentar el consumo de productos bolivianos y mejorar las ventas. En ese momento, el primer vicepresidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), Kurt Koenigsfest, resaltó el lanzamiento del movimiento, aunque recordó que esta iniciativa fue propuesta hacía una década por el sector empresarial.

Pocos días después, avicultores, exportadores, mineros e industriales de Cochabamba firmaron una alianza estratégica para promover el sector productivo, a través del sello Hecho en Bolivia a escala regional y nacional.

Durante el 2017, la Comisión Hecho en Bolivia bajo la presidencia del industrial Wildo Dolz, decide realizar una campaña de re lanzamiento con un concierto gratuito en el Prado cochabambino, con la presencia de varios grupos de distintos géneros, denominada Día Hecho en Bolivia.

El año pasado, la misma comisión, pero bajo la presidencia de Pablo Reynolds, realizó actividades bajo el lema Tendiendo Puentes; en primera instancia se conversó con universidades y el sector empresarial con el fin de potenciar el fortalecimiento de la cadena productiva del país e intercambiar criterios sobre las expectativas del sector empresarial sobre los nuevos profesionales.

 

Balanza comercial

Entre enero y mayo de 2019, el valor de las importaciones creció 6% y el volumen subió en 17% comparado con el mismo período de 2018. 

Las compras externas de suministros industriales y bienes de capital representaron el 50% del valor total importado a mayo de 2019.

La categoría que experimentó el mayor crecimiento fue combustibles y lubricantes al subir 68% en valor y 61% en volumen cotejado con los primeros cinco meses de la gestión pasada. El total de las importaciones asciende a $us 4.114.399.499, mientras que las exportaciones llegaron a $us 3.410.000.000.

Además de estas categorías, las importaciones de artículos de consumo tienen una participación del 12% por un valor de $us 496.449.164. 

Los principales países de donde importó Bolivia fueron China con el 21% de participación sobre el total importado, seguido de Brasil (15%) y Argentina (12%) y los principales déficits comerciales fueron con China (-$us 733 millones), Perú (- $us 138 millones) y Chile (-$us 134 millones).

La importación de productos de origen asiático, según el INE, se incrementó de $us 312 millones, en 2007, a $us 2.071 millones, en 2018.

El resultado de esta importación son mercados inundados de productos baratos, como prendas de vestir, calzados deportivos, electrodomésticos, artículos de limpieza y consumo.

 

Preferencias

El objetivo del sello es lograr el cambio de actitud del consumidor para que prefiera los bienes y servicios que hay en el mercado interno de Bolivia. Asimismo, busca crear conciencia y orgullo por la empresa productiva boliviana y la gente que la produce, de modo que se traduzcan en un incremento de la demanda de productos elaborados en el país.

Una empresa que usa el sello es Mamut, que fabrica pisos de goma utilizando caucho de llantas en desuso. Su propuesta de valor además de brindar seguridad a sus usuarios y clientes es reducir el impacto ambiental atacando la problemática de las llantas en desuso que no tienen una correcta disposición final.

Uno de sus creadores y además primer vicepresidente de la CDI, Antonio Laredo, enfatiza que “es importante resaltar y valorar lo que producimos localmente; nuestras autoridades, consumidores y los propios bolivianos debemos valorar nuestros productos locales y resaltar lo que las manos bolivianas fabrican y transforman. Mamut pide a los ciudadanos promover las compras locales y fiscalizar que los proyectos públicos utilicen lo que los bolivianos fabrican”.

A este criterio se añade el de Javier Bellott, presidente de la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC), quien en reiteradas ocasiones ha manifestado que sólo viste con prendas confeccionadas en Bolivia y muestra, en los hechos, que su apoyo a la industria local es pleno.

Por su lado, la presidente de la Cámara de la Pequeña Industria y Artesanía (Cadepia), Luz Mary Zelaya, subraya que el contrabando y los productos chinos afectan a los rubros productivos bolivianos, entre ellos el de cuero, marroquinería y a otros. “Esto no puede seguir y queremos que el gobierno no saque la materia prima tal cual del país, sino en producto acabado y eso es lo más importante, además de subir los aranceles de importación en productos acabados; sino, la industria local se acabará”. 

El presidente de la Fundación Hecho en Bolivia, Luis Laredo, entidad que se dedica a concientizar y fomentar la producción nacional, sostiene que no se debe legalizar la internación de elementos usados, y también se debe poner un alto al contrabando.

Laredo afirma que las pequeñas y micro industrias dan empleo a miles de bolivianos, mientras que los sectores ilegales, como los que venden ropa usada, o los contrabandistas, no lo hacen.

 

Trabajo futuro

La CDI está gestionando la firma de dos convenios, uno con la Fundación Hecho en Bolivia para un fortalecimiento institucional y otro con el programa Hecho en Bolivia, que permitirán impulsar la producción y el consumo de productos bolivianos. Asimismo, organizará actividades que congreguen a emprendedores para compartir vivencias, experiencias y la capacidad productiva que involucra la campaña Consume lo Nuestro, Emplea a los Nuestros.

Todos los esfuerzos serán válidos a la hora de encaminar las preferencias del público consumidor para orientarlo hacia el consumo de lo manufacturado en el país, así no se lamentará que en un futuro cercano el dragón chino haya copado el mercado boliviano.

Monica Briançon Messinger

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