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Armando Osorio - Director Libre Empresa

La economía del futuro

Ahora que en el país se posicionó las discusiones sobre conceptos como el de reactivación, modelos de desarrollo a implementar, y hacia done queremos proyectar nuestro futuro, algunos con bases técnicas, y otros con un alto contenido ideológico, no es posible dejar de lado algo que los expertos consideran en este
momento, como los aspectos fundamentales que deben analizarse para enfrentar los retos del futuro, para ellos la gran pregunta es ¿Qué sectores liderarán la economía de la mano de la digitalización y la sostenibilidad?
Explican que el confinamiento a nivel mundial a causa de la COVID-19 ha tenido un efecto sísmico sobre la economía, señalan que algunos sectores se han mostrado especialmente vulnerables, mientras otros, como las plataformas de streaming y el comercio online, ligados a la digitalización, se han visto reforzados. La pandemia también ha evidenciado la necesidad de mantener una relación sana con el medio ambiente.
Consideran que la digitalización y la lucha contra el cambio climático serán motores de la economía en los próximos años. La irrupción del Internet en los años noventa otorgó un significado más disruptivo al cambio de milenio. Ya no se trataba de una simple variación numérica, sino del nacimiento de un nuevo paradigma caracterizado por la supremacía de lo digital sobre lo material. En 2006, hace solo 15 años, las tres empresas más grandes del mundo por capitalización bursátil eran: ExxonMobil (petróleo). General Electric y Gazprom (energía). A finales de esta década, el ranking ya está liderado por compañías con un alto componente digital como Apple, Microsoft o Amazon. A la variable digital, cabe añadir ahora la de la lucha contra el cambio climático.
El mundo evoluciona rápidamente y la economía lo hace a un ritmo equivalente, la actual crisis ya ha esbozado n futuro en el que los sectores que tradicionalmente lideraban el impulso del PIB van a quedar desbancados a medio plazo por nuevos sectores en alza. Las nuevas tecnologías y los servicios a las personas, con especial atención a los mayores, serán
motores de crecimiento.
La digitalización, alineada con un escrupuloso respeto por el medio ambiente, marcará la economía del futuro. Un buen ejemplo de esta sinergia es el Smart farming, que permite a los agricultores maximizar sus recursos y regar, fertilizar y fumigar cada porción de terreno con precisión quirúrgica de acuerdo a sus particularidades y a las previsiones meteorológicas. Ya
es una realidad las ciudades inteligentes. Herramientas como el big data y su capacidad para exprimir el jugo a cantidades masivas de información, el Internet de las Cosas, la inteligencia artificial o el machine learning han revolucionado el mundo empresarial e industrial favoreciendo tanto la eficiencia y calidad de los process productivos y la toma de decisiones. La Cuarta Revolución Industrial está marcada por estas nuevas tecnologías y ha forzado a las empresas a adaptarse a ellas para no sucumbir.
La Industria 4.0 también plantea un reto en canto a los países en desarrollo. Actualmente, alrededor de 3.600 millones de personas en el mundo no tienen acceso a la red, viéndose privadas de los recursos esenciales para desarrollarse y generar riqueza en pleno siglo XXI. Esta desigualdad en el acceso a Internet se conoce como brecha digital y su reducción, clave para que todo el mundo avance al mismo ritmo, está contemplada en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Organización de las Naciones Unidas.
La COVID-19 ha castigado con dureza la economía mundial. Ante esta crisis, organismos multilaterales, gobiernos y miembros destacados del sector empresarial y financiero han insistido en la necesidad de emprender una recuperación verde, un informe liderado por la Universidad de Oxford explica que las políticas de estímulo verdes, en comparación con las tradicionales, generan un mayor número de empleos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que los cambios en la producción y el uso de la energía para combatir el cambio climático, podrían crear 18 millones de pestos de trabajo, así como superiores retornos a corto plazo y un efecto multiplicador a largo plazo.
De ahí la importancia de apostar por iniciativas como la alimentación, la movilidad y el diseño
sostenibles para minimizarlos.
Considerando lo expuesto, salta la importancia de considerar todos estos aspectos a la hora de elaborar planes de desarrollo con visión de futuro, y dejar de lado la ortodoxia que solo nos llevara a quedar rezagados en el mundo global.

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