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EL IMPULSO NECESARIO

Arrancar una nueva gestión siempre conlleva esperanza, ilusión y deseos de que todo lo que uno afronte en los meses venideros sea mejor de lo que fue el pasado reciente. Es como si todo volviera a fojas cero, y se tuviera la oportunidad de volver a barajar y empezar de nuevo, para lograr todo aquello que por uno u otro motivo no se pudo lograr en los meses precedentes.

Sin embargo, pensar que por el simple hecho que se cambia de dígito de año, o como ahora, que se inicia toda una nueva década, no implica que las cosas cambiarán así por que sí.

Como todo en la vida, para que las cosas sucedan, uno debe trabajar para que eso ocurra. No es que los resultados llegarán como por arte de magia o simplemente porque es otro año.

Recuerdo que mi padre siempre me decía: “Las oportunidades no aparecen, se construyen”. Y esa es una frase que toda persona emprendedora y a cargo de cualquier negocio sabe que es totalmente cierta, porque los resultados que obtienen en su día a día son fruto del trabajo que vienen realizando, y cada acción que se ha llevado a cabo en el pasado ha permitido generar las oportunidades que tiene en la actualidad.

No obstante, un aspecto que es fundamental, imprescindible y totalmente necesario es realizar una Planificación de lo que se desea lograr, ya que, si no se tiene claro el norte, se termina avanzando sin objetivos claros, de forma incierta y sujeto a lo que vaya surgiendo en el camino.

Parecería una obviedad lo mencionado en el párrafo precedente, pero muy a mi pesar, la experiencia me ha demostrado que, en nuestro medio, la gran mayoría de los emprendedores, a pesar que ‘saben’ que deben planificar, terminan reaccionando a los estímulos del entorno, ya sea a la demanda de los consumidores o las acciones que realiza la competencia, pero sin una planificación real de lo que deberían hacer.

Y cuando uno pregunta por qué hacen eso, la respuesta más frecuente es que no pueden perder tiempo planificando, porque deben ocuparse de vender, de generar ingresos, de salir adelante y un proceso de planificación implica tiempo y recursos que no disponen.

 

“Una locura”

Seguramente muchos de los ejecutivos que estén leyendo este artículo podrán pensar que esto es una locura, porque se hace impensable que una persona que está al frente de un negocio —en su sano juicio—, no realice una planificación como parte de su trabajo. Y le doy toda la razón, es una locura porque evidentemente, es un aspecto totalmente indispensable en la gestión empresarial.

Pese a eso, la realidad es lo que es. La gran mayoría de los emprendedores que están a cargo de una empresa mediana o grande, por lo general no planifican, sino que directamente ejecutan. Como se ve incluso en las aulas de la Universidad, a pesar que se inculca y se recomienda que se debe realizar Marketing Estratégico antes de hacer Marketing Operativo, en el día a día, se ve cómo las empresas terminan generando acciones más por impulso que por una verdadera planificación.

En cualquier caso, considerando que estamos frente al inicio de una nueva gestión, qué mejor oportunidad que ahora para entender la importancia de realizar una adecuada planificación estratégica y así ponerla en acción desde ya, entendiendo que esto es un proceso cíclico, permanente, que además debería ser participativo e interactivo, para que todas las personas al interior de la empresa, aporten con su granito de arena.

 

Análisis

Lo primero y más importante es tener lo más claro posible la situación y coyuntura actual, tanto a nivel interno como externo, para evitar la incertidumbre. Para esto existen distintas herramientas y matrices como el FODA, EFI, EFE, PEYEA, MPC, Diagrama de Ishikawa (Causa y Efecto) y otros.

Teniendo claro el terreno sobre el cual se encuentra la empresa, es posible establecer los objetivos que se desea lograr y las acciones más los recursos (humanos, técnicos y económicos) que se necesitarán para alcanzarlos, rechazando en todo momento las posiciones reactivas, para adoptar una posición proactiva, donde todos los componentes de la empresa deben estar alineados como un equipo, ya que el trabajo de unos afectará al resto en todo momento.

Es imprescindible considerar que se debería elaborar planes estratégicos de largo plazo; programas a mediano plazo, planes operativos y presupuestos a corto plazo. A través de este enfoque de planificación es posible definir las acciones, concretar las estrategias y las distintas herramientas que se deberán utilizar para lograr los objetivos establecidos.

Como parte de la planificación, se debe identificar cuáles son los clientes que se desea captar, qué productos o servicios son los que se desea posicionar, qué nuevos segmentos se podrían atacar y cómo se los podría atender, de qué manera se dará a conocer la empresa, cómo se tiene previsto contrarrestar el accionar de la competencia, qué ideas se tiene para fidelizar a la cartera actual, y todo aquello que sea necesario para sobresalir y destacar en el mercado.

Al margen de todo ello, es conveniente considerar que siempre se debe trabajar con tenacidad para conseguir lo que se propone, sin desistir a medio camino y sin decaer cuando no se ven resultados inmediatos. Hay que tener paciencia para saber que todo tiene su tiempo y que, dentro de la planificación, se debe contemplar los posibles contratiempos para así tratar de anticiparse a los problemas que podrían presentarse, y así estar más preparados para actuar de acuerdo con lo planificado en lugar de reaccionar en ese momento.

El esfuerzo es clave, y nunca suficiente. Por lo tanto, si se tiene claro adónde se desea llegar, siempre será más sencillo generar el impulso necesario para lograr los objetivos, y así tomar mejores decisiones, sin improvisar. Si desea asesoramiento sobre este y otros temas referentes a la gestión empresarial, contáctese con SúperNova Empresarial al 4457954. Hasta la próxima!!