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INDUSTRIALIZACIÓN

INDUSTRIALIZACIÓN: El nombre del desarrollo

La Cámara Nacional de Industrias presentó días atrás su propuesta de Política Industrial para Bolivia, donde decide pasar de la evaluación a la acción y plantea generar un salto del 16% a más del 20% en el PIB entre 2020 y 2030.

El 28 de febrero de 1931, el primer presidente de la Cámara Nacional de Industrias, Hugo Ernst River, y 34 empresas fundadoras declararon que el sueño de Bolivia es la “industrialización”. 

88 años después del nacimiento de la “Cámara de Fomento Industrial”, la industrialización se constituyó como el nombre del desarrollo no sólo de Bolivia, sino del orbe. Teorías como las del “Catching Up”, “Big Push”, “Desarrollista”, “Sustitución de Importaciones”, “Fallas de Mercado” y autores que van desde Raúl Prebish, Carlota Pérez, Fernando Fanzilber, Fernando Cardoso, Enzo Faletto, André Gunder Frank, hasta Haussman, Rodrik y Krugman, plantearon que la ruta crítica del desarrollo es la industrialización. 

En el mundo se sucedieron diferentes revoluciones industriales desde la industria 1.0 del mundo de la máquina de vapor de Watt de fines del siglo XVIII, la industria 2.0 de la producción en serie de Ford, la industria 3.0 de la electrónica y el internet, hasta la industria 4.0 de la robótica, los algoritmos, la inteligencia artificial, el data science y en puertas de la industria 5.0; empero, Bolivia pervive entre la primera y segunda revolución industrial en sus industrias pequeñas y medianas y entre la 3 y 4 revolución industrial en algunas de sus grandes industrias.  

Bolivia no logró el despertar del desarrollo y continúa con el largo sueño de la industrialización. Así, el país entre 1952 y 1985 atravesó ciclos de corte estatista con inspiración industrializadora basada en el Plan Bohan, cuyo resultado fue un 16,2% de industrialización respecto del PIB. Entre 1986 y 2005 -el denominado periodo neoliberal- la industrialización llegó a 16,6% y entre 2006 y 2017, el periodo plurinacional, la industrialización alcanzó a 16,7%.

La participación de la industria en la economía boliviana no pudo superar el 16% en los últimos 88 años (excepto entre 1976 y 1979) y se enfatizó en el sector primario minero - hidrocarburífero. ¿El resultado? El desarrollo sigue siendo el sueño de Bolivia.

Con la escasa industrialización en torno al 16% del PIB, el sector industrial en los últimos años aporta el 16% de las recaudaciones tributarias, emplea al 9% de la población ocupada formal, genera el 32% de las exportaciones, representa el 11% de las empresas formales, demanda el 18% del crédito bancario, representa el 10% de la inversión, consume el 51% del gas natural y el 25% de la energía eléctrica en el mercado interno. 

En este contexto, la Cámara Nacional de Industrias presentó días atrás su propuesta de Política Industrial para Bolivia, donde decide pasar de la evaluación a la acción y plantea generar un salto del 16% a más del 20% en el PIB entre 2020 y 2030. 

Se trata de una propuesta “dual” de política industrial, donde las empresas grandes y las PYMEs asumen el reto del desarrollo en un escenario de formulación de 10 políticas neutrales o generales, ocho políticas selectivas o sectoriales y nueve políticas de alineamiento comercial y laboral. 

La propuesta de política industrial para Bolivia sostiene que son prerrequisitos del desarrollo industrial y nacional tanto la estabilidad económica como el respeto a la institucionalidad.

La propuesta destaca el enfoque de territorialidad, esto es, el juego entre el rol del Estado a nivel nacional y subnacional (Gobernaciones y Municipios). Las potencialidades y vocaciones productivas de cada región son esenciales a la hora del diseño e implementación de la política industrial.

A su vez, la política enfatiza en propuestas o experiencias de alto valor agregado que se dieron o se generan en el país, como los acuerdos públicos privados, la estrategia de la triple hélice (universidad, empresa y sector público), la investigación y desarrollo, las cadenas globales del valor, la política de proveedores, entre otros eslabones. 

En tiempos electorales hacia la presidencia del país, la Cámara Nacional de Industrias abre el debate con su propuesta de Política Industrial, lectura ineludible para los candidatos que disputarán los destinos de Bolivia el 20 de octubre de 2019. 

(*) El autor es economista de la Cámara Nacional de Industrias y la Cámara Departamental de Industrias de La Paz.

Hugo Siles Espada

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