Pasar al contenido principal
ECO

La sombra de la pobreza eclipsa el crecimiento en 2018

Los privados apuestan por cambiar el modelo económico primario extractivo para afrontar un contexto internacional que se muestra adverso para este año y que debe ser encarado con generación de empleos, ajuste al déficit fiscal y flexibilidad al tipo de cambio.

Con el dedo en la llaga, el economista René Martínez, de la Fundación Jubileo, sostiene que la reducción sostenible de los ingresos del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), como resultado de los bajos niveles de exportación de gas a Argentina y Brasil, no sólo disminuyeron recursos a los gobiernos subnacionales, sino que volvió a regenerar la pobreza, contribuyendo, además, a una gradual pero sistemática desaceleración del crecimiento de la economía en 2017.
Para el próximo año, las perspectivas tampoco son nada halagüeñas.
El optimismo del ministro de Economía, Mario Guillén, que está convencido que el aparato productivo repuntará sobre el 4% hasta fin de año, no convenció a los empresarios, quienes ven, por el contrario, nubes negras en el horizonte próximo.
El Presupuesto General del Estado para 2018 proyecta un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 4,7% con un precio referencial del barril del petróleo de $us 45,5, mientras que la inflación está prevista 4,49% y el déficit 8,32%.
“Bolivia crece, pero crece menos. Durante el 2013, el PIB, llegó al 6.8%, un año después bajó a 5.5%, en 2015 alcanzó 4.9%, mientras que el año pasado subió 4.3%”, recordó al ministro el presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Mario Salinas, como ejemplo de lo que estamos viviendo, una realidad sobre la cual las autoridades no terminan de abrir los ojos, enfatiza.


Exportadora de materia prima
En cuanto al aparato productivo, el 76,30% de las exportaciones corresponden al sector extractivo, mientras que sólo el 23,70% responde al rubro de no tradicionales. El gas domina la economía nacional y en la década de los 60 la minería era el sostén del país.  Entonces tenía un aporte de 66,10%, mientras los hidrocarburos participaban con el 10,20%.
Hoy, esta ecuación productiva casi no se ha modificado, cuando se considera las exportaciones tradicionales (materias primas) y las no tradicionales siguen por detrás al gas y minerales en su participación en el PIB, retrató Martínez.
Gary Medrano, Gerente General del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), así como el economista Rolando Morales, junto al presidente de la Federación de Empresarios Privados de La Paz, (FEPLP), Javier Calderón, respaldaron también está situación, claro está, con argumentos propios y visiones particulares.

Pobreza vs. crecimiento
Según Martínez, el porcentaje de la población que vive en extrema pobreza subió de 16,8 a 18,3% en un solo año. La variación se registró entre las gestiones 2015 y 2016, y sería una señal, pero más que eso, una muestra de la reducción del crecimiento económico en el país.
En el periodo 2007–2015, más de 1,8 millones de personas dejaron de ser extremadamente pobres. En ese tiempo, el Gobierno llegó más allá de una de las metas del ODM 1 y Bolivia alcanzó un notable resultado, subraya el analista.
En los últimos años, el crecimiento del país empezó a disminuir. El PIB bajó a 4,3%, el año 2016, y para 2017 no pasaría de 4%, según estimaciones de organismos internacionales y como efecto inmediato de esto, la pobreza volvió a repuntar.
Desde 2007 hasta 2011, la reducción de la pobreza se había mantenido a un ritmo de casi 5 puntos porcentuales (pp) y el crecimiento económico promedio de esos años fue de 4,9%.
En el periodo 2007–2013, las tasas de avance del PIB fueron favorables para la reducción de la pobreza, pero en cuanto empezó la desaceleración económica y las tasas de crecimiento comenzaron a ser menores, los niveles de reducción de la pobreza extrema también fueron marginalmente inferiores, hasta llegar a la gestión 2016, cuando se incrementó y el PIB decreció respecto de 2015, expone el analista.

Más bolivianos necesitados
La reducción de la pobreza es un compromiso nacional e internacional. El primer Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM), consistía en erradicar la pobreza extrema y el hambre hasta el año 2015. En el caso de Bolivia, se había asumido bajar a 24,1% de la población; pero el desempeño fue extraordinario y hasta ese año se redujo a 16,8%.
Sin embargo, está situación cambió radicalmente.
La caída sostenible de los ingresos, que empezó en la gestión 2015, significó una gran afectación a las finanzas públicas de todos los niveles de gobierno, principalmente de gobernaciones y municipios. Los menores ingresos impactaron con menores inversiones, y esto puso en riesgo los avances alcanzados en la lucha contra la pobreza y protección social de los sectores más débiles, argumenta Martínez.
Morales se pregunta “¿Cómo explicar que a pesar de una economía en franco retroceso, sigan habiendo ingentes cantidades de dinero moviéndose en el mercado y en sectores reducidos de la población?”. Frente a la afirmación, Libre Empresa pregunta al experto. ¿Está hablando que la economía informal como el narcotráfico está alimentando los gastos en el Estado?
“No lo sé, pero algo raro pasa, porque seguimos igual que siempre, es decir, la matriz productiva no sufrió mayores avances, seguimos siendo una economía primaria-exportadora y la población, económicamente activa, vive de lo que puede”, responde.
En parte, el ministro de Economía da razones a Morales. En su informe sobre el estado de la economía y las perspectivas que se tiene para el 2018, afirmó que “la gente sigue teniendo plata en el bolsillo” a pesar que la diversificación de la economía no sufrió mayores modificaciones y la generación de empleo aún está pendiente de resultados efectivos”.
Guillen apoyó su declaración con cifras. Aseguró que la población que tiene cuentas en el sistema financiero inferior o igual a 500 dólares, llegó a 10.186 personas a octubre de este año.

La inseguridad jurídica ahuyenta
Más incisivos, los presidentes de la Cámara Nacional de Industrias, Horacio Villegas y de Comercio, Marco Antonio Salinas, deslizan una suerte de desgracia nacional para el aparato productivo boliviano después que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), decidiera habilitar al presidente Evo Morales, para un nuevo mandato en 2019.
El fallo trae “inseguridad jurídica y, por lo tanto, ahuyentará futuras inversiones”, coinciden ambos.
Salinas señala que los privados, en cumplimiento al estatuto de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), están en la obligación de defender la seguridad jurídica, la propiedad privada y sobre todo la democracia.
“Todos los dirigentes empresariales hemos jurado defender el estatuto, esa ha sido la base que nos ha llevado a la reflexión a los presidentes privados. (…). No hacemos política, pero sí defendemos la democracia”, expresa.
Los empresarios, ante el cambio de normativas de modificación de la CPE o desconocimiento de artículos, advierten que se cae en inseguridad jurídica, que es la base de las inversiones y este fallo va a generar incertidumbre, afectando la imagen del país.
En ese sentido, Salinas señala que el país requiere de inversiones, y mucho más en la actual coyuntura económica. “El Gobierno nos dice todos los días que los empresarios tenemos que invertir y nosotros le hemos dicho que vamos a invertir, siempre y cuando nos de las condiciones, y parte de esas condiciones tiene que ver con la seguridad jurídica”, destaca.
Una postura similar expuso Villegas, al advertir que en 2017, se acentuó el clima de desaceleración económica, caracterizado por la profundización de los déficits gemelos (déficit fiscal y déficit comercial), y el aumento de la deuda pública interna y externa.
Alerta que, de no tomarse medidas efectivas y oportunas, este clima de desaceleración económica puede llegar a traducirse, en un impacto negativo de proporciones importantes sobre la inversión, la producción industrial y la generación de empleo productivo y formal.
“Creemos que, lamentablemente, y como se evidenció en el mensaje del 6 de agosto pasado, el Presidente se olvidó de la industria manufacturera privada formal”, apunta el empresario.
Medrano y Salinas aprovecharon la posición de Villegas para mencionar un criterio que, a su parecer, es estratégico. “Cambiar el modelo económico”, para hacerlo más sostenible y promover un mayor crecimiento de la economía.
¿Cuál debería ser la directriz a seguir? “Habrá que construir la propuesta que pasa, inicialmente, por generar mayores oportunidades de empleo, hacer del Estado más atractivo a las inversiones y reevaluar el tipo de cambio”, responde Medrano.
Salinas, a su vez, propone: “incentivar al sector privado y diversificar el aparato productivo, hoy exportador primario”.

La  CNI considera que, en 2018, la actual desaceleración económica continuará como tendencia y, por ello, urge al Gobierno a aplicar medidas contra cíclicas efectivas y de largo plazo que garanticen condiciones de desarrollo económico verdaderamente sostenibles.

 

Edwin Miranda V. / La Paz

En Portada